domingo, 21 de abril de 2013

Ruptura sentimental = Duelo. ¿Cómo podemos ayudar? Es mejor dar una oreja que dar un abrazo. Adriana Doinel.



Como personas que queremos ayudar a alguien que está pasando por este momento de su vida, contamos con ese querer estar ahí y ayudar al otro, y con eso mostrarle otros caminos para ser feliz y formas de aliviar su sufrimiento. Esto es estupendo, pero tiene otra cara, que es lo que nos cuesta y es el renunciar a la omnipotencia. Es decir, mostrarle nuestra forma de superar las cosas, nuestro camino y no entender algunas cosas que una persona que está en duelo hace. Nos cuesta entender que el otro hace lo que buenamente puede con lo que tiene, por mucho que lo ayudemos , no puede hacer más que lo que puede hacer. Esto es lo primero que tenemos que aceptar desde un principio. Uno, dice haz esto y haz lo otro como formas de ayudar su sufrimiento, o a su vez como formas de aliviar la angustia que nos produce ver a un ser querido mal y por calmar nuestra angustia nos olvidamos que el otro tiene la autonomía de hacer con su sufrir lo que puede, y esto supone respetar, no somos dueños de nadie, por mucho que en ocasiones no nos guste. Entonces, no ser omnipotentes significa aceptar que el otro cometerá errores una y otra vez, aunque nosotros le hayamos comunicado otras alternativas que consideramos mejor, es también aceptar que el otro es dueño de su vida y que nosotros no podemos hacer nada, solo proponerle cambios.


Partiendo de esto como premisa, ¿qué podemos hacer?

Inmensa paciencia. El duelo de una ruptura de pareja es como el de una muerte de un ser querido, pero la actitud que tenemos ante esto no es la misma, entendemos mejor la muerte de un ser querido y tenemos paciencia, cosa que no hacemos ante una ruptura. Por lo tanto, tener paciencia y colocarnos enfrente del sufrimiento del otro, desde el respeto, acompañar y estar ahí en forma de red, ya que una ruptura puede ser como una caída hacia el vacio y nosotros podemos ser esa red. A veces pueden agotar, pero parte de la elaboración del duelo es contarlo una y otra vez, poner palabras es la mejor forma de contener esa angustia que desborda la perdida, y justamente lo que hace más doloroso es el encuentro con la realidad de esos recuerdos, esas expectativas… la realidad una y otra vez nos dice que ese persona ya no está más y cada encuentro con esta realidad duele, pero todo eso poco a poco irá perdiendo ese tono de dolor, y una de las formas de hacerlo es contarlo una y otra vez, por lo tanto, ¡paciencia!.

Tiempo. Unido con lo anterior, la persona que sufre necesita su tiempo. Es comprensible que nos angustie ver sufrir al otro, y queremos que este bien pronto y darle cualquier palabra para acabar con el sufrimiento del otro, darle cualquier remedio para que este bien, pero siempre será nuestro remedio y nos olvidamos que esa persona tiene en su interior su propio remedio, y como he dicho antes no somos omnipotentes , tenemos que tolerar la angustia que nos produce ver sufrir a alguien que queremos y saber que la persona tiene que tener su tiempo para estar bien y no tenemos que tener prisa. Con tiempo, uno aprende lo mucho que puede aguantar, que uno realmente es fuerte...que uno vale.

Escuchar. Es importantísimo, saber escuchar, lo que mejor le podemos dar son nuestras orejas. Muchas veces nos dedicamos a contar una y otra vez a diferentes personas lo que nos pasa y al final no nos sentimos escuchados ¿por qué será esto? No es sólo escuchar, el otro tiene que sentirse escuchado. Fijándonos en las palabras que dice, sin juzgar, simplemente escuchar e intentar sentir lo que siente y como nos lo transmite, es decir, comprender. Esta es la parte más importante pero a la vez la más complicada. Es una oreja que comprende y está ahí aguantando la angustia que nos puede producir ver sufrir. Es mejor dar una oreja, que dar un abrazo.

Hablar y escuchar, incluso prestarle palabras, ya que hay cosas que uno puede ver escuchando que el otro no puede decir, puede estar desbordado por los afectos, nosotros podemos prestarle palabras pero para que siga hablando, incluso es mejor hacer una pregunta que dar explicaciones. Muchas veces se dice “una imagen vale más que mil palabras” y es mentira, el peso de las palabras es enorme , supone apalabrar la angustia que sentimos.

" De tu carga, hazte cargo". La vida es algo que nos compete, y uno tiene que ser capaz de tomar las riendas y aceptar que no podemos hacer nada para cambiar al otro, pero si podemos hacer cambiar lo que nos afecta del otro. Una ruptura es un vacío, y como he dicho antes nosotros podemos ser esa red, esa realidad, para que vea esas cosas que tiene, esa capacidad que tiene, que no se acaba el mundo sin la presencia de esa persona;podemos ayudar a que vea que tiene otras ramificaciones en su vida, iluminar otras áreas de la vida. 
 Muchas veces dicen ¿qué he hecho yo para merecer esto? Pues sí, el otro será un capull@ pero no va cambiar, aceptar que esto es imposible, pero tú sí que puedes poco a poco conseguir que no te afecte lo que hace. Ayudarle a que sepa distinguir lo que es posible de lo que es imposible, este es un paso importante, ya que proponerse lograr lo posible renunciando a lo imposible, significa avanzar, aunque sea cojeando, pero avanzar hacia lo posible: “La vida se empobrece al pretender que las cosas sean redondas”. Transmitirle que su vida no está en manos de nadie, que nadie es dueño de su vida. Poder hablar, y que vea como puede recuperar las riendas de su vida, uno es dueño de decidir si va seguir esperando y sufriendo por esa persona que ya no está, y esa persona decidió no estar allá él/ella pero uno no tiene que esperar, hay otr@s que le estan esperando a él/ella.




miércoles, 12 de septiembre de 2012

Mi amiga Laura Bayo y su arte... Yo sin palabras y emocinada.




Gracias.
A ti, que estás a pesar de cualquier cosa que pese,
que escuchas en el medio,
con tus piernas cruzadas
y cigarro en mano,
y me regalas un reflejo
a través de tus gafas de sol,
de alguien a quien tu quieres
que se vea sin sombra.

Y gracias también,
por cualquier café a tiempo,
que comes conmigo
estés donde estés,
para no dejarme acorralar
por esos fantasmas
que solo tu sabes
alejar con tus palabras.

Yo te acompaño,
cuando y donde quieras,
me pongo tus zapatos
y si hace falta...
tu, si me lo pides,
ando por las dos.

Hacia ese hormiguero
que te rodea el corazón,
y hace de ti laberintos
como arterias,
donde fluye toda tu luz
desde todo lo que te sobra,
que si no acabas es porque
siempre te reinventas,
siempre te encuentras,
en cada autobús
de ida y vuelta,
y siempre me regalas
una mejor versión de ti.

Gracias por regalarme
la oportunidad de sentirme orgullosa de todo lo que eres,
y que hayas elegido
pasar a mi lado fragmentos
de tu tiempo,
que es lo mas bonito
que me llevo a los bolsillos,
donde te guardo con mis cositas,
y siempre encuentro
el momento de protegerme
con trocitos de ti.

Gracias.
Porque eres...
eres inmensamente mi amiga.
Y porque sentirte
en estas palabras,
da valor a la pena
que a tu lado me dejas sentir.

Te quieto falola.
 

miércoles, 13 de junio de 2012

¿Amor?

“El amor no tiene nada que ver con la verdad”.

“El amor es dar lo que no se tiene a alguien que no quiere eso” , Jorge Bruce.


Canta Sabina “Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres…” una lo escucha y se emociona, al igual que con otras muchas canciones de AMOR, pero te paras a pensar ¿AMOR? ¡¡ Qué horror ¡¡ Si el amor fuera así, parecería que el amor solo pide amor, y salvo en “raras” excepciones, este amor del que hablan las canciones es engañoso. No basta con pedir solamente amor, es un pedir sin cesar, pide…pide… pide, tienes amor y “aun” quieres más amor, justo aquí es donde reside el deseo, en el encuentro con esa falta que anima a pedir sin cesar, es ese desencuentro…


Los lacanianos dicen el amor es dar lo que no se tiene a quien no lo es, es una frase que descoloca seguramente porque nos habla del amor y no del AMOR. Ese “no se tiene” del que nos  habla la frase es el que hace posible el encuentro con el otro, precisamente  otro que tampoco lo tiene, pero justo ese desencuentro es el que hace posible  el deseo, esa fuente imparable hacia ese querer hacer de dos un uno, y tener completa la naranja. ¡Qué horror ser una naranja! ¿Dónde queda aquí ese tu, yo, nosotros? El deseo reside en ese sin saber hacia la completud de la naranja, en el “aun”. Pero en excesos produce Don Juanes o relaciones insanas, cuanto antes aceptemos que no lo tenemos mejor.


En la relación amorosa lo que se pone en juego es eso que le falta al compañero, aquí reside su fuerza, en el momento en el que tenemos la naranja completa, ya no nos queda nada. El amor está al margen del TODO, ni yo me muero si te matas ni me mato si te mueres, ya  estamos muertos en el momento en que tú y yo nos completamos y somos uno.


Es sólo a través de las vías del amor donde se hace posible la ilusión del encuentro, no hay simetría.  La correspondencia de la asimetría  propone lo intercambiable,   lo que entra en juego en la relación amorosa son dos ausencias que no pueden reducirse a la unidad del intercambio económico. Justamente en esa ilusión de encuentro reside la fantasía y ese pedir más y más amor. Y desde mi posición de faltante, yo no encuentro solo en ti todo eso que complete mi falta...







"El amor solo es posible cuando dos personas se comunican entre sí desde el centro de sus existencias, por lo tanto, cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde el centro de su existencia. Sólo en esa "experiencia central" esta la realidad humana, sólo allí hay vida, sólo allí está la base del amor. Experimentado en esa forma, el amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que haya uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos. Sólo hay una prueba de la presencia de amor: la hondura de la relación, y la vitalidad y la fuerza de cada una de las personas implicadas; es por tales frutos por los que se reconoce el amor."

[Erich Fromm]

viernes, 2 de diciembre de 2011

En busca constante de mercancias, en busca repetitiva de nada

(…) Nos hallamos cada vez más inmersos en un estado social como ausentes, borrosos, sin significación ante la mirada de los otros ni ante nuestros propios ojos. En un estado en el que parecería que sólo queda la pantalla mental de la indiferencia. Frente a este panorama es inevitable vincular todas estas pasiones contemporáneas, pasiones sin objeto, y condenadas por tanto a cristalizar preferentemente sobre cualquier cosa. (…)


Ya no se trata de la búsqueda de un objeto perdido que nunca existió, se trata más bien de borrar las huellas, como si de un crimen perfecto fuese el intento. Que no quede rastro ni sombra, que el objeto colme la necesidad impidiendo el surgimiento del deseo. El enemigo de la pulsión de muerte está en riesgo de ser derrotado. El enemigo que no es otro que el objeto que causa el deseo, ya que paradójicamente es también el que suscita el odio. Odio debido a que las experiencias dominantes en el encuentro con el otro son de displacer, violencia, sufrimiento e impotencia frente a esto (…) El triunfo de la pulsión de muerte, tendría que ver consecuentemente con alcanzar el deseo de no deseo para lo cual están todos los señuelos posibles disfrazados de mercancías (Rocha, sin fecha)