(…) Nos hallamos cada vez más inmersos en un estado social como ausentes, borrosos, sin significación ante la mirada de los otros ni ante nuestros propios ojos. En un estado en el que parecería que sólo queda la pantalla mental de la indiferencia. Frente a este panorama es inevitable vincular todas estas pasiones contemporáneas, pasiones sin objeto, y condenadas por tanto a cristalizar preferentemente sobre cualquier cosa. (…)
Ya no se trata de la búsqueda de un objeto perdido que nunca existió, se trata más bien de borrar las huellas, como si de un crimen perfecto fuese el intento. Que no quede rastro ni sombra, que el objeto colme la necesidad impidiendo el surgimiento del deseo. El enemigo de la pulsión de muerte está en riesgo de ser derrotado. El enemigo que no es otro que el objeto que causa el deseo, ya que paradójicamente es también el que suscita el odio. Odio debido a que las experiencias dominantes en el encuentro con el otro son de displacer, violencia, sufrimiento e impotencia frente a esto (…) El triunfo de la pulsión de muerte, tendría que ver consecuentemente con alcanzar el deseo de no deseo para lo cual están todos los señuelos posibles disfrazados de mercancías (Rocha, sin fecha)
Ya no se trata de la búsqueda de un objeto perdido que nunca existió, se trata más bien de borrar las huellas, como si de un crimen perfecto fuese el intento. Que no quede rastro ni sombra, que el objeto colme la necesidad impidiendo el surgimiento del deseo. El enemigo de la pulsión de muerte está en riesgo de ser derrotado. El enemigo que no es otro que el objeto que causa el deseo, ya que paradójicamente es también el que suscita el odio. Odio debido a que las experiencias dominantes en el encuentro con el otro son de displacer, violencia, sufrimiento e impotencia frente a esto (…) El triunfo de la pulsión de muerte, tendría que ver consecuentemente con alcanzar el deseo de no deseo para lo cual están todos los señuelos posibles disfrazados de mercancías (Rocha, sin fecha)